Me diste tu hombro
Allí lloré,
También reí,
Dormí y soñé
Me diste tus oídos
Escuchaste mis problemas...
También, mis consejos,
mis palabras de consuelo
Me diste tu risa
Me levantaste el ánimo...
Y compartimos alegrías,
y bromas, también
Me diste tus ojos
Me hiciste ver lo que hacía mal...
y aquello que me salía bien,
y hasta abriste los míos cuando no quise ver
Me diste tu corazón
sin condiciones, ni límites
Y, para no ser menos,
yo el mío te entregué
Ahora estamos unidos,
qué brillante se ve el porvenir
Sin importar lo que pase,
sé que vas a estar ahí
Y aquí estaré yo
cuando se nuble tu horizonte
Porque yo también te di
mi hombro, mis oídos,
mi risa, mi corazón
y unos ojos que siempre te mirarán con amor
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La amistad y el amor son un ida y vuelta... Ambos son entrega y solamente se completan cuando esa entrega es igual por ambas partes.
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