Mi señora
Fortaleza, pilar de fe
Inmaculado ejemplo de bondad
A tí te elevo mi canto,
Dulce Madre.
A tí, que siempre me acompañas
A tí, que siempre velas por mí
A tí, ejemplo de humildad y entrega
Quiero dar ese sí incondicional
Que tú expresaste rápidamente
Quiero ser la dócil arcilla del alfarero
Para cumplir Su voluntad
Enséñame a ser servicial
Sé mi luz en el camino,
cuando todo esté oscuro
Sé mi guía hacia tu Hijo
Fruto bendito de tu vientre
Madre querida
Gracias por cuidarme,
Por guiarme y escucharme
Madre querida,
Virgencita santa,
¿qué hice yo para merecer tu bondad?
¿qué más puedo decir,
además de un gracias enorme?
Madre mía,
Dulce, comprensiva...
María, no me abandones nunca
Prótegeme siempre,
Intercede por mí...
Y por todos aquellos que amo.
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