sábado, febrero 27, 2010

Carta a una amiga

Amiga... Sé que ahora caminas en la oscuridad, que las cosas se te pusieron muy difíciles, que cuesta seguir andando... Sé que, a veces, sientes que ya no puedes seguir. Pero, mira, la vida sigue. Así te lamentes, o te mueras de risa, la vida sigue. ¿Ves que sí se puede?
Amiga... Te cuento algo: No estás sola... aquí estoy. Te acompaño y te cuido; te escucho, y hasta intento aconsejarte; si lo necesitas, te sostengo, tomo tu mano y te guío. Aquí estoy, no lo olvides.

El Señor unió nuestros caminos...Y a pesar de cien problemas, los volvió a unir. Él es tu luz... y la mía también. Así que, confía...

Yo seré tu apoyo, mas sólo soy el portalámparas, la antorcha que lleva el fuego. El fuego que ilumina y da fuerzas. No me des las gracias a mí por estar, dáselas a Él, por ponerme en tu camino.

Él es tu pilar... Aunque quizás, a veces, no te des cuenta. Por eso, confía y no dudes en pedirle. Pero, ¡cuidado! No pidas soluciones mágicas... No pidas la salida fácil. Pídele fuerza, claridad en el pensamiento, paciencia, esperanza, paz interior... No le pidas el trabajo terminado, pídele las herramientas para hacerlo por tí misma. Él quiere que pases sus pruebas, porque sabe que eres capaz de hacerlo. No pidas que no permita que sufras... Pídele que te ayude a aprender de ese sufrimiento y así, poder crecer. Y pídele también, ¿por qué no? que te envíe ayuda... Amigos, como lo soy yo. Personas que también, en cierta forma, son herramientas.
Y no te enojes con Él cuando las cosas salen mal... Todo sucede por algo, todo sigue su plan. Verás con el tiempo, cuando vengan épocas mejores, que valió la pena. Sufriste, sí, y seguirás sufriendo...Así es la vida. Pero no te estanques en eso. Pónle más empeño en seguir andando. Tú puedes, yo lo sé... Él lo sabe.
Que te sostengan las buenas cosas... Porque por mucha oscuridad que te rodee, siempre hay un poquito de luz. Gente, pequeñas situaciones, pequeñas sorpresas que tiene la vida. Abre bien los ojos, verás que eso que parecía un rayito pequeño de luna, es en realidad un rayo de sol, brillante. Refúgiate en Él.
No te pido que niegues los problemas, sino que los mires desde la convicción de que eres capaz de superarlos, de que eres capaz de seguir adelante...

Sé que es difícil ver así las cosas... A veces, la oscuridad hace todo lo posible por devorarse ese pequeño haz de esperanza. Pero no desesperes. Aquí estoy, te lo he dicho. A tu lado, me han enviado, y aquí me quedo.
Así que, verás, tienes una persona que te quiere...

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